Mi chico

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Hay pocas frases en la vida que me produzcan un rechazo total, quitando algunas relativas a procesos legales y fundamentalmente a Hacienda, mi animadversión a cualquier construcción verbal de nuestra lengua es casi inexistente. Casi… la que no se libra es ‘mi chico‘. Cuando alguien me pregunta ¿que tal tu chico? ¿qué tal con tu chico? o similares mi estómago se revuelve, mis cejas se arquean y, por mucho que lo intente evitar, mis labios forman un rictus más o menos disimulado que bien podríamos traducir en un ¿¿perrrrdona??il_570xN.384385819_flm6

Ser nativo de uno de los sistemas lingüísticos más complejos y bellos del planeta no parece suficiente para algunos asesinos del lenguaje que se empeñan en utilizar palabros y construcciones deleznables como la citada.

Y digo yo que es fácil denominar a ese ser que, por efas o por nefas, comparte tu vida. Términos como  ‘novio‘, ‘prometido‘, ‘marido‘ o ‘beneficiario ocasional de mis dotes amorosas‘ (así para los más liberales) se adecuan a la perfección a la realidad compartida con el susodicho.. pero no ‘mi chico…’. O quizás es que las anteriores son palabras mayores… sí, quizás sea eso. Las palabras nunca son inocente. Si en una cena señalas que tienes novio, te la juegas a miles de bromitas, preguntitas, sonrisitas y todas las ‘itas’ imaginables…   Mi chico es ambiguo, neutro y puede referirse desde al tipo que conocí ayer y me pidió el teléfono como a mi marido de hace 5 años. Yo sigo en mis trece, aunque sea porque considero que las cosas por su nombre, responden mejor… y que el que es novio es novio, el que es amigo, es amigo y así sucesivamente… y quizás, ya tenemos una edad para decir ‘mi chico‘ .

Probablemente falte muy poco tiempo para que alguien me lance la preguntita y empiece la sucesión de gestos y cambios fisiológicos antes de devolver la pregunta educadamente ¿me preguntas por mi novio?

El beso de Alejandra

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Alejandra es una de esas personas que, espero, te cruces alguna vez en tu vida…

Alejandra y yo nos conocimos hace poco, una tarde, en una conocida tienda de ropa del centro de Madrid. Yo entré ‘para despejarme’ de una semana dura, de un mes duro, de un año casi para olvidar…; Alejandra por su parte entró obligada por su madre y su abuela (es lo que ocurre cuando tienes un año de edad y te llevan en cochecito) y, llegado un momento, decidió que su papel entre camisas y pantalones había terminado y lo manifestó sin reparos.

ojosdownMe fijé entonces en Alejandra y no pude menos que acercarme y empezar a jugar con ella. Alejandra tiene esa mirada hermosa de quien mide la vida por el amor y las sonrisas que le ofrecen sus padres, abuelos, amigos… Alejandra y yo congeniamos al minuto, en tres segundos ya éramos amigas y ella lo manifestó asiendo mi dedo con su manita y dedicándome un sonoro beso a su mano que lanzó al aire con más garbo que una estrella de cine.

Alejandra no lo sabe, pero ese gesto se grabó en el corazón de una treinteañera pánfila y quejosa con la situación actual. Alejandra no lo sabe, pero, en ese momento mi escala de valores volvió a ponerse en su sitio. Una mano de apenas cinco centímetros de diámetro derribó los muros de mi inconsistente pesadumbre.  Alejandra no lo sabe, pero me dio uno de esos empujoncitos que, a veces, necesitamos para seguir.

Alejandra no lo sabe, pero yo hoy le doy las gracias.

 

 

 

Aprenda usted de la Mafia, sí, de la Mafia.

No me he vuelto loca. Al menos nomás que de costumbre. Pero ha empezado un nuevo año, y con él, las miles de noticias – reportajes y/o historietas acerca de los deseos, propósitos y sueños para unos 365 que, en gran medida, se diferenciarán en muy poco de los anteriores.

mafiaNo hace mucho incluí, entre mis lecturas, un magnífico libro de management al que le he fusilado el título sin el mínimo pudor. ‘Aprenda de la Mafia’, de Louis Ferrante, ex mafioso del clan Gambino, expone, de manera sencilla e ilustrativa, algunas de las pautas clave para sobrevivir en el oscuro y peligroso mundo empresarial. Al fin y al cabo, todos tenemos un pequeño mafioso dentro (sólo hay que jugar al Monopoly un par de veces para comprobarlo). Desde que lo leí, recomiendo vivamente este libro  y gracias a él me dispuse a escribir esos pequeños pensamientos que me asaltan, más de una vez, sentada en la oficina o esperando el Metro. Que son los mismos que siempre, pero que es mi blog y me gusta recordarlos oiga.

Querido jefe:

…con respecto a tu equipo:

Conoce a tu equipo, pero de verdad. Escucha a tu equipo, ellos están ahí, se pelean con el periodista de ‘a pie’, los correos llevan su firma y, probablemente, si alguien los recuerda es por lo plastas que son.  No son idiotas (tú los contrataste, ¿no?), tienen algo que decir. Habla con ellos.

La época del jefe – tirano ha terminado. Sin familiaridades pero con normalidad. Distráete con tu equipo. Las cervezas impuestas o las comidas de empresa muchas veces no sirven por ortopédicas.  ¿Sabes dónde se sientan tus empleados? Ellos sabes donde encontrarte tanto a ti como a sus compañeros. Date una vuelta con la oficina, de vez en cuando, sin mirar qué están haciendo sino a ellos.  ¿Subes casi siempre sólo en el ascensor? Replantéatelo, con lo codiciados que están en hora punta, no es normal.

Reconóceles su trabajo. No hacen falta grandes alardes. Un correo con una frase. Somos humanos y trabajar a contrapelo siempre, deprime.

Corrígelos en privado. Es más efectivo y menos humillante.

Somos personas, no máquinas, pero también se nos ‘funden los plomos’ y es necesario desconectar para retomar un asunto. El neurocientífico Jung-Beeman demostró que 5 minutos de ‘distracción’ en el trabajo (yo he conocido una oficina en la que se lanzaban peluches) estimula la creatividad.

…con respecto a nuestros clientes/público objetivos a veces pienso que:

El mundo de la comunicación digital, 2.0 (o como la llames) no es Matrix: no lo vendas como si lo fuera. Al fin y al cabo, los consumidores, prosumidores, tuiteros, influencers, bloggers … y toda esa panda de nombres tan ‘guays’ son personas: piensan, siente y actúan como tal.

Be honest my friend: no prometas lo imposible. No engañes al cliente. La mentira tiene patas muy cortas, en 2.0 ( y con Anonymous presente) no tienes mucha escapatoria. Explica qué vamos a hacer y con qué objetivos. Mas vale calidad que cantidad.

Los objetivos irreales no tienen sentido en el mundo real. Si el cliente presenta objetivos o medidas irreales intenta, con sentido empresarial y realismo, plantear objetivos claros. Los equipos de trabajo tienen que trabajar con el día a día, no con kriptonita. Las irrealidades y engaños repercuten directamente en el modus operandi y la operatividad de tu equipo.

Seamos empresarialmente creativos: el brainstorming con equipos multidisciplinares funciona. Si seguimos haciendo el mismo tipo de notas no podemos sorprendernos de que vayan a la papelera de reciclaje.

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Objetivos claros – tiempos claros: los objetivos claros, concretos y medibles. No existen las estrategias ‘pop up’, las buenas improvisaciones tiene mucho trabajo detrás. Dios se tiró una semanita para hacer el mundo y ni tú (ni yo) somos dioses. El tiempo es importante. Hablamos de relaciones duraderas y fructíferas ¿no?

Y por último… esta retahíla de ingentes frases son opiniones estrictamente personales, faltan muchas, seguro y todas son perfectamente aplicables a los empleados también.  Por mi parte para este 2013, os recomiendo dos libros: el citado ‘Aprenda de la Mafia’ de Louis Ferrante  y ‘Del ataúd a la cometa’ de C. Andreu (otro día hablaré de Carlos).

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Del amor y otras tontadas

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‘Lo malo de las películas románticas es que en el The End en realidad es cuando viene lo bueno’, corrían los primeros años del siglo XXI cuando escuché esta sentencia en labios de una profesora universitaria, hoy, más de una década después sigo dándole vueltas. ‘Lo bueno’, ‘la chicha’, no se muestra… quizás sea porque ya conseguido  el objetivo, su cuidado nos trae, nunca mejor dicho, sin cuidado. En esta línea, y para demostrarme que no todo es tan negro, muchos tenemos grabados en nuestras retinas escenas de la italiana Casomai! o la siempre tierna Up! de Pixar.

the-endSin embargo, y quizás porque ya me hago mayor, le doy vueltas a este tema con frecuencia… el cansancio que jamás nos sobrevendría en nuestra conquista se hace presente, y de qué manera en el mantenimiento… Hemos confundido el amor con un sprint cuando se trata de una carrera de fondo. Nuestra sociedad nos quiere hacer consumistas hasta en el amor: luchamos con denuedo por conseguirlo (y apoyamos las luchas, of course) y, cuando lo tenemos, no resulta especialmente atractivo conservarlo (y sinceramente, tampoco es que el ambiente nos brinde una gran ayuda…).

Y como todos estamos en pista… nos queda el consuelo de la posibilidad de pedir más de un tiempo muerto para respirar y para volver a la carrera con fuerzas renovadas, porque en el amor, la garantía no caduca si uno no quiere.

 

Matar la creatividad

Hace unas semanas leí el resumen de la intervención de Félix Muñoz , ex director de Marketing de Coca Cola en el  VII Encuentro de Marketing, una frase, al que dio el titular a varios medios quedó grabada en mi mente “Crear miedo en una agencia es lo más estúpido que se puede hacer, mata la creatividad”. Matar la creatividad, qué deshonesta, cruel y sibilina forma de asesinato.  Es la facultad de crear lo que distingue al hombre de la máquina: éstas reproducen procesos nosotros los creamos… Quien mata la creatividad en el fondo, mata parte de la esencia del ser humano.  Dice la Biblia que Dios Creador hizo al hombre a su imagen y semejanza, y más que nada, es su faceta creadora la que lo asemeja a su Creador.  El hombre trasciende su propio ser cuando crea, cuando inventa una nueva manera de hacer las cosas, cuando se atreve a pensar distinto (a veces incluso distinto de su jefe!)

error_aciertoEl miedo del que hablaba Félix en su ponencia, ese pavor a ‘meter la pata’ (a veces a ‘perder el puesto’) nos lleva a un apalancamiento personal y creativo realmente asesino. Meter la pata es sano. Por lo menos un poquito. No se equivoca quien no actúa pero, probablemente hasta lograr la fórmula del éxito tendremos que haber volado un par de oficinas… El miedo como arma de control en cualquier oficina no es otra csa que negar ese derecho que todos tenemos al equívoco y sobre todo, a la  enmienda.

Y para escribir este post he utilizado y desechado ya tres borradores…. Este lo publico al fin, con agradecimiento callado a Félix y, probablemente… me haya equivocado en alguna línea.

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